Por qué mierda me debo sentir así? sé que con un chiste puedo olvidar todo esto, que con un simple gesto de atracción o llamado de atención me hará sentir bien, pero por el momento... por un momento que no es la eternidad y ni siquiera un periodo largo... unos minutos, unas horas, una noche... pero eso no es suficiente y duele, pero no el corazón... algo al lado de él, o entre él y la mente, o quizás ambos... el orgullo... yo.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Qué me pasó?
miércoles, 19 de octubre de 2011
¿Será la pega que absorbe mucho tiempo? ¿Será que he llegado a una madurez falsa que me amarga y me fatiga más de lo normal? ¿Será que ya perdí la gracia y el interés por escribir esta especie de diario de vida? Echo de menos el escribir estas notas, donde me sincero y hago una especie de autoevaluación, una introspección que me permite alivianar un poco el peso interior que ya se ha vuelto habitual, pero ya no sólo por lo sentimental. Cuántos cuestionamientos sobre lo profesional, lo vocacional y lo laboral han surgido en los últimos meses y las soluciones surgidas a partir de ellos en forma de proyectos, estudios y planes futuros que involucran el seguir creciendo en todo ámbito. Además está volviendo este capítulo de la inseguridad, cosa que ya creía haber superado y que me tiene como hace tres o cuatro años como un cabro más pendejo de lo que soy actualmente que se preocupa de ver registros gráficos y estar pendiente de su presencia en este medio. Ay, por la cresta!!! qué mierda debo hacer para ganar esta seguridad que se me ha hecho esquiva desde hace años, que sólo la siento en la Matemática (y por ahí no más) y no en la vida real (no me vengan a cuestionar el real significado de la Matemática, que no estamos en clase de Didáctica), ausencia que me hace ver a mí mismo como un niño en comparación al resto de mi mundo, como un cabro chico que no ha crecido y que no asume que tiene 24 años, un título profesional y casi tres años de experiencia laboral. Tengo un ego tan frágil como un hilo al viento, que en instancias agarra fuerza y me sitúa en el pedestal más alto de todos, peor me dura poco la estadía y por lo general me siento estar en el suelo, como uno más, como alguien que no posee ni un talento ni gracia en conquistar y/o convencer; no me siento un hombre que pueda acoger o defender, que no puede escuchar ni responder las palabras precisas para tranquilizar las penas, que no puede defender lo que cree ni cuestionar con argumentos lo que no cree, que siente estar para una edad de 17 años y no la que debo representar.
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