Que el avión que me lleve a Francia no deje subir a la tranca que tengo aquí dentro.
Que el aire francés ventile mi cuerpo y mi alma, quitando el mal olor de pena, desilusión y miedo que se me ha impregnado en todo rincón.
Que las estrellas de la noche tolosana sepan acompañarme en las horas de oscuridad, para no quedar solo y tener como única compañía los recuerdos y los que pudo haber sido.
Que el sol de Toulouse sea capaz de derretir el hielo ya formado hace meses, sin que algún fuego pudiese acabar con él, aunque no lo haya sabido nunca.
Pero también pido que la primavera de Chile pueda meterse en el cuerpo de alguien, recorrer su corazón y hacerle saber que hay alguien que se encuentra a minutos de la ciudad del amor, y que le gustaría estar a su lado, pedir perdón, disculpas. Que haya algún aroma que le provoque algún recuerdo de mí, aunque no sean muchos.
Que sepa abrir su corazón, porque yo quiero entrar.
"Encantado con tu belleza... y te desaproveché" Que ese encanto te pueda convencer.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
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