Es algo raro el ver tu reflejo y no reconocer aquel hombre que aparece frente a ti, porque esa fue la primera palabra que rondó en mi mente: un hombre, con barba y bigote que en conjunto intentan darle un poco de madurez al rostro de niño que lo ha acompañado desde hace 21 años y algo de fortaleza en lo personal. Ver una mezcla entre lo cabro chico que siempre he sido y algo de vellos no tan largos, pero tampoco invisibles me impactó de cierta manera, como si hubiera apreciado una evolución en mi carta de presentación al mundo en sólo un segundo, aunque tampoco vamos a decir que he logrado la etapa cúlmine en mi desarrollo; pero a pesar de que me he observado con detalle todos los días en el baño o en cualquier superficie que refleje vagamente los rayos de luz que inciden mi fisonomía nunca me percaté realmente de los cambios sufridos en esta parte de mi cuerpo que muchos le dan quizás una importancia algo exacerbada. Debo confesar que de cierta manera eché de menos mi cara de pendejo, la extrañé un poco pues la vi permanentemente hace mucho tiempo y sentí una desaparición repentina de ella, siendo sustituida bruscamente por un grupo de pelos alocados y arrugas tempranas, aunque los granos y puntos indeseados por todos todavía no emprenden su viaje (y parece que se van a quedar por mucho tiempo más); y la cabellera larga ayuda con lo que puede, ofreciendo una imagen más desordenada de mi presencia: salvaje para algunas, despreocupado para otros, y aunque algunos mechones son bastante rebeldes y cuesta el mantenerlos en el lugar que dispuse para ellos, me gusta la imagen actual de mi persona (a pesar del resto del cuerpo, pero eso es tema aparte): es que me miro al espejo y me encuentro bien, feliz, grato con lo que me ofrece aquel rincón de mi baño y por lo mismo logra cierta hipnotización que perdura por minutos y en varios momentos del día, si bien lo ocurrido aquel día fue nuevo en mí… desconocer tu propio reflejo por un brevísimo pero significante momento y ver en cierta manera a otro sujeto más grande que tú, con rasgos toscos y alejados de lo que fuiste alguna vez en tu vida, con incluso una mirada distinta, dirigida a otros objetivos ya diferentes de los de años anteriores, con un motivo nuevo que de ha poco ha tomado lugar en mi mente y en mi cuerpo, con un aspecto más desafiante o seguro o indiferente o maduro…
La verdad es que no sé, no obstante aseguro no estar dando prueba alguna de supuesta madurez en mi existencia, pero sí un testimonio de mi crecimiento, aunque sea físico, una evolución de mi ser (quizás involución para algunos), un cambio revelador para mi, presente en mi mente desde hace días y que he podido plasmar en estas pocas letras que intentan ordenar el caos en mi cabeza… lo lograron un poco, pero sólo un poco.

1 comentarios:
...
Ni idea de quien eres...
pero entre mas te leia, mas interesada estaba en seguir haciendolo, Que capacidad para atraer que pones en tus textos...debe de ser la sinceridad con quien escribes...
Me imagino que no escribes para recibir felicitaciones sino mas bien como medio de desahogo tal vez...quien sabe el porque,solo...
Encantada de leerte.
Eso!!!
Publicar un comentario