Qué fácil es derepente decir que uno es amigo de otra persona, aunque el verdadero sentimiento no esté presente. muchas veces queda como premio de consuelo cuando algo no resulta y se trata de alivianar la situación lo mayormente posible, pero ¿en verdad se mejora o lo empeora más? Pues igual queda ese pequeño (o gran) malestar de no haber logrado lo que ansiabas y quedaste solo irremediablemente.
¿Por qué amigo? ¿por qué simplemente no nos olvidamos los dos? Porque igual la quieres tener cerca tuyo, aunque sea una conocida más.
Qué bien, otra amiga más, lo que más necesitaba.
jueves, 6 de marzo de 2008
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